Cuatro años de avances educativos en Querétaro
La semana pasada, con motivo de la glosa del cuarto informe de nuestro gobernador Mauricio Kuri, tuve la oportunidad de compartir un recuento de lo que juntos hemos logrado en materia educativa con el trabajo de las familias, del magisterio, de nuestras instituciones y, por supuesto, del gobierno. Por eso quiero detenerme un momento para reconocer la fuerza de lo que hemos construido y los retos que tenemos por delante.
Querétaro es hoy un referente educativo en México: somos el segundo lugar nacional en escolaridad, pues el promedio de escolaridad en nuestro Estado llega hasta el quinto semestre de bachillerato, mientras que el promedio nacional se queda en el segundo. Detrás de este dato hay miles de niñas, niños y jóvenes que avanzan más en su trayectoria escolar, gracias al empeño de sus familias y a la fortaleza de nuestro sistema educativo.
De cada 100 estudiantes que inician la primaria en Querétaro, 46 logran concluir una carrera universitaria. Este número es muy superior a la media nacional, que se queda en 32. Hablar de trayectorias completas significa hablar de sueños que no se quedan a medias, de talentos que florecen y de ciudadanos mejor preparados para el futuro.
En estos cuatro años también hemos dado pasos firmes en la reducción del rezago educativo. Querétaro logró disminuir 3.1 puntos porcentuales, lo que nos colocó como la segunda mayor reducción del país y nos llevó del lugar 15 al 9 a nivel nacional. Este avance nos recuerda que cuando la educación llega a más personas, también lo hace la igualdad de oportunidades.
Uno de los mayores retos de cualquier sistema educativo es el abandono escolar. Hace cuatro años, compartíamos la misma tasa que hoy tiene la Ciudad de México: cerca de 15 de cada 100 jóvenes dejaban la preparatoria. Hoy, en Querétaro, esa cifra se redujo a 8. Si bien es un logro enorme, no podemos conformarnos. No descansaremos hasta que ningún joven se quede fuera de las aulas.
El contraste es claro: mientras a nivel nacional la reducción del abandono en bachillerato fue de apenas 0.4% en cinco años, Querétaro logró bajar casi 7%. Esta diferencia refleja el compromiso que hemos puesto como Estado para acompañar a nuestras y nuestros jóvenes en un momento crucial de su formación.
También hemos fortalecido a nuestras instituciones de educación superior. Por cuarto año consecutivo, el presupuesto destinado a la Universidad Autónoma de Querétaro se incrementó en 13%. Y, por primera vez, se otorgó el mismo incremento a las Universidades Tecnológicas y Politécnicas.
Gracias a estos esfuerzos, hoy Querétaro se encuentra en el Top 3 nacional en permanencia en educación superior, de acuerdo con la SEP, y dentro del top 10 de Territorios STEM+ en toda Latinoamérica. Además, se han sumado 157 nuevos investigadores al Sistema Nacional de Investigadores e Investigadoras.
Estos no son sólo números: son historias de superación, de oportunidades abiertas y de proyectos que se consolidan. Cada punto que avanzamos en escolaridad, cada joven que decide quedarse en la escuela, cada investigador que aporta su talento desde Querétaro, construyen un presente más sólido y un futuro más justo.
En Querétaro sí creemos que la educación es la herramienta más poderosa para transformar vidas. Estos cuatro años nos demuestran que, trabajando juntos, podemos lograr que más sueños se cumplan. Y seguiremos haciéndolo, porque la educación es, y siempre será, el motor más noble y más fuerte de nuestro Estado.
Columna originalmente publicada en Diario de Querétaro.




