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2025: un año que deja huella en la educación de Querétaro

Al terminar un año, las cifras suelen ser el punto de partida para evaluar lo logrado, pero en educación los números sólo cobran sentido cuando se miran con el corazón. El cierre de 2025 en Querétaro nos deja indicadores positivos que hablan de avance y compromiso, sí, pero sobre todo de miles de personas que encontraron en la educación una oportunidad para seguir adelante, para concluir una etapa, para imaginar un futuro distinto.

Hoy podemos afirmar que Querétaro concluye el año con resultados sólidos: somos segundo lugar nacional en escolaridad, lo que significa que, en promedio, nuestras y nuestros estudiantes alcanzan el quinto semestre de preparatoria mientras que a nivel nacional es el segundo semestre. También ocupamos el segundo lugar nacional en reducción del rezago educativo, un logro que habla de constancia, de políticas públicas enfocadas en no dejar que nadie atrás. Y somos tercer lugar nacional en eficiencia del sistema educativo, reflejo de un trabajo que busca que cada esfuerzo, cada recurso y cada decisión se traduzcan en mejores trayectorias educativas.

Sin embargo, estos logros no son sólo trofeos para presumir, sino personas con historias de vida de las cuales debemos sentir orgullo, porque  la escolaridad se construye en los hogares donde se insiste en que estudiar sí vale la pena; el rezago se reduce cuando una persona adulta decide volver a aprender a leer o terminar la primaria; y la eficiencia del sistema educativo se alcanza cuando una niña, un niño o un joven no abandona la escuela porque encontró apoyo, acompañamiento y sentido.

Estos avances son resultado de un trabajo colectivo de docentes que enseñan más allá del aula; de directivos que lideran con vocación; de madres y padres de familia que hacen equipo con la escuela; y de estudiantes que, incluso en contextos adversos, siguen apostando por su educación como camino de transformación.

Nada de esto sería posible sin una visión clara de futuro. Bajo el liderazgo del gobernador Mauricio Kuri, Querétaro ha colocado a la educación como una prioridad estratégica para el desarrollo social, económico y humano del Estado. Invertir en educación no sólo mejora indicadores: construye comunidades más fuertes, más justas y con mayores oportunidades.

Cerrar 2025 con buenos resultados nos llena de orgullo, pero también de responsabilidad. Sabemos que aún hay retos, brechas por cerrar y personas a las que debemos seguir llegando. Por eso, el verdadero valor de estos logros está en no conformarnos y en redoblar esfuerzos.

Que el 2026 nos encuentre con la misma convicción: que la educación transforma vidas y que, cuando se trabaja con humanidad, los números siempre tienen rostro.

Con ese espíritu, deseo que el próximo año llegue cargado de esperanza, bienestar y nuevas oportunidades para todas y todos. Feliz 2026.


Columna originalmente publicada en Diario de Querétaro.

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