Un ciclo escolar que nos llena de orgullo
Con el cierre del ciclo escolar 2025-2026 llega también un momento para detenernos unos instantes, mirar el camino recorrido y reconocer a quienes, desde distintos espacios, hacen posible que la educación siga siendo el mayor patrimonio de Querétaro.
Cada fin de curso representa mucho más que la conclusión de clases. Es la suma de miles de historias de esfuerzo, constancia y aprendizaje. Son niñas, niños, adolescentes y jóvenes que dieron un paso más en su formación; docentes que acompañaron cada proceso con vocación; madres, padres y familias que estuvieron presentes en cada tarea, en cada desvelo y en cada logro.
En Querétaro tenemos razones para sentirnos orgullosos. Hoy somos el segundo lugar nacional en grado promedio de escolaridad y también ocupamos el segundo lugar en la reducción del rezago educativo. Estos resultados no llegan por casualidad: son consecuencia del trabajo coordinado entre las escuelas, las familias, las instituciones y un gobierno que ha colocado a la educación como una prioridad permanente.
Bajo el liderazgo del gobernador Mauricio Kuri, se han impulsado políticas públicas que fortalecen las oportunidades educativas y permiten que más personas permanezcan en las aulas y alcancen sus metas. Gracias a ello, nuestro Estado también se encuentra entre los tres primeros lugares del país en permanencia en educación superior, un indicador que habla de jóvenes que continúan preparándose para construir mejores oportunidades para ellos y sus comunidades.
Hay otro dato que refleja la confianza que inspira nuestro sistema educativo: uno de cada tres estudiantes de educación superior que hoy cursa sus estudios en Querétaro proviene de otra entidad del país. Esto significa que nuestras universidades se han consolidado como espacios de calidad, innovación y desarrollo, capaces de atraer talento de todos los rincones de México.
Nada de esto sería posible sin nuestras maestras y maestros. A ustedes, mi más profundo reconocimiento. Gracias por enseñar con paciencia, por motivar incluso en los momentos difíciles y por recordar todos los días que educar también significa escuchar, orientar y creer en cada estudiante.
Mi gratitud también es para el personal administrativo y de apoyo de cada plantel. Su trabajo, muchas veces silencioso, permite que las escuelas funcionen, reciban a las y los estudiantes con orden y generen las condiciones para que el aprendizaje ocurra.
Y, por supuesto, gracias a las madres, padres de familia y tutores. Su acompañamiento cotidiano, su confianza y su participación fortalecen la educación de sus hijas e hijos. La escuela y la familia forman un equipo que comparte un mismo propósito.
Ahora es tiempo de disfrutar un merecido descanso. Que estas vacaciones sean una oportunidad para convivir, leer, descubrir nuevos lugares, jugar, compartir tiempo en familia y regresar con entusiasmo para comenzar un nuevo ciclo escolar.
En Querétaro seguiremos convencidos de que la educación abre caminos, fortalece comunidades y nos permite construir, entre todas y todos, un Estado con más oportunidades para cada generación.
Columna originalmente publicada en Diario de Querétaro.





