Aprender parejo: Querétaro como referente educativo
En Querétaro creemos firmemente que la educación es el camino más sólido para construir oportunidades y bienestar. No es un discurso; es una convicción que se refleja en decisiones, políticas públicas y trabajo constante. Por eso, resulta especialmente valioso que organismos independientes analicen lo que estamos haciendo y aporten una mirada externa que nos permita evaluar nuestros avances y reconocer también lo que aún debemos mejorar.
Hace unos días, la organización México Evalúa presentó el estudio “Aprender Parejo: caso Querétaro”, desarrollado por la Iniciativa de Educación con Equidad y Calidad de la Escuela de Gobierno y Transformación Pública del Tecnológico de Monterrey. Este análisis busca responder una pregunta relevante: ¿qué está haciendo Querétaro para destacar en materia educativa y qué aprendizajes pueden replicarse en el resto del país?
Los datos son alentadores. Querétaro ocupa hoy el segundo lugar nacional en grado promedio de escolaridad, con 11.5 años de estudio. Nuestro Estado también registra un rezago educativo de 14.5%, por debajo del promedio nacional de 18.6%, y una cobertura en primaria que supera el 100%, lo que refleja que incluso recibimos estudiantes provenientes de otras entidades.
Estos resultados no son casualidad. Son fruto de una visión clara encabezada por el gobernador Mauricio Kuri González, quien desde el inicio de su administración ha colocado a la educación como una prioridad estratégica.
Invertir en educación no sólo transforma vidas; también fortalece la competitividad del Estado, impulsa la innovación y genera condiciones para que más personas puedan construir su propio proyecto de vida.
El estudio también identifica uno de los rasgos distintivos del modelo queretano: la colaboración Gobierno, sector educativo y sector productivo, quienes trabajamos de la mano para alinear la formación de nuestros estudiantes con las necesidades del presente y del futuro. Esta lógica de cooperación —conocida como la “triple hélice”— ha permitido fortalecer programas como la educación dual y acercar a los jóvenes al mundo laboral desde su etapa formativa.
Sin embargo, los buenos resultados no significan que el trabajo esté terminado. El mismo análisis señala áreas de oportunidad que asumimos con responsabilidad. Entre ellas, fortalecer la cobertura en educación preescolar, avanzar en la certificación de habilidades de crianza para acompañar mejor el desarrollo de la primera infancia, e institucionalizar mecanismos de coordinación entre los distintos niveles educativos.
También se plantean nuevas posibilidades para seguir innovando. Por ejemplo, ampliar los esquemas de educación dual y desarrollar microcredenciales que permitan a los trabajadores actualizar sus habilidades de manera flexible. Asimismo, extender el modelo de colaboración con la industria hacia sectores estratégicos como el médico y el vinícola, que hoy representan oportunidades importantes para la economía del Estado.
Recibir este tipo de diagnósticos nos confirma algo fundamental: vamos por buen camino, pero siempre podemos hacerlo mejor. La educación es un proceso vivo, dinámico, que exige adaptación constante y visión de futuro.
En Querétaro seguiremos trabajando con esa convicción. Porque cuando una sociedad apuesta por la educación, no sólo mejora sus indicadores: construye esperanza, abre oportunidades y asegura que el talento de sus niñas, niños y jóvenes encuentre un camino para desarrollarse.
Ese es, al final, el verdadero sentido de aprender parejo. Que nadie se quede atrás y que el conocimiento lleve a Querétaro al siguiente nivel.
Columna originalmente publicada en Diario de Querétaro.






