Querétaro, donde la educación vuelve a dar esperanza
En medio de un país marcado por contrastes profundos, Querétaro se ha convertido en un oasis, no por casualidad ni por privilegio, sino por decisión. Aquí entendimos que el desarrollo no ocurre por inercia: se construye cuando la educación, la industria y el gobierno caminan en la misma dirección. Por eso hoy nuestro Estado se ha convertido en un oasis en medio del desierto, un lugar donde el talento no sólo se forma, sino que se queda y crece.
La educación en Querétaro no vive aislada de la realidad, pues desde la formación para el trabajo y las universidades dialogan todos los días con la industria, con los sectores productivos y con los retos del mundo actual. Esa vinculación permanente permite que las y los estudiantes se preparen para la vida real, para empleos de calidad y para un entorno económico que exige conocimiento, innovación y disciplina. Aquí, estudiar tiene sentido porque hay oportunidades.
Los indicadores confirman lo que ya se vive en las aulas y en las familias: Querétaro ocupa el segundo lugar nacional en escolaridad, reflejo de una sociedad que cree en el estudio como herramienta de movilidad social. También logramos una reducción significativa del rezago educativo, demostrando que cuando hay voluntad y políticas públicas responsables, los rezagos sí se pueden cerrar. Además, nuestro Estado se ubica en el tercer lugar nacional en eficiencia del sistema educativo, lo que significa que las y los estudiantes no sólo ingresan a la escuela, sino que avanzan, permanecen y concluyen sus estudios.
Este modelo ha convertido a Querétaro en un polo de atracción nacional, lo que explica que uno de cada tres universitarios que estudian en el Estado proviene de otras entidades, lo que habla de la confianza que generan nuestras instituciones educativas, pero también de las condiciones de seguridad, estabilidad y calidad de vida que aquí se ofrecen. Querétaro no sólo forma talento: lo atrae.
Nada de esto sería posible sin una visión clara de gobierno, bajo el liderazgo del gobernador Mauricio Kuri, Querétaro ha apostado por la seguridad, la inversión y la educación como pilares del bienestar. No es casualidad que donde hay escuelas fuertes y universidades vinculadas al desarrollo, también haya mayor seguridad y cohesión social.
Este oasis se construye todos los días con maestras y maestros comprometidos, con universidades abiertas al cambio, con jóvenes que sueñan en grande y con familias que creen en el poder transformador de la educación.
Querétaro demuestra que cuando se educa con visión, se vive mejor. Y que, aun en tiempos complejos, es posible crear un lugar donde el talento florece y la esperanza se queda.
Columna originalmente publicada en Diario de Querétaro.





